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Por qué importa el punto de madurez
Comprar aguacate o mango es casi siempre una decisión de tiempo. Un aguacate perfecto para el guacamole de hoy puede estar pasado mañana, y uno firme como piedra no sirve si lo necesitas para la cena. Por eso en el mostrador solemos preguntar: ¿para cuándo lo quieres? Esa sola pregunta evita la mayoría de las decepciones y del desperdicio en casa.
El aguacate: cáscara, firmeza y pedúnculo
En el aguacate Hass, el color de la cáscara da una pista: verde brillante suele indicar que todavía le faltan días, y un tono verde oscuro casi negro indica que se acerca a su punto. Pero el color no basta. Toma el aguacate en la palma de la mano, sin apretar con los dedos para no lastimarlo, y presiona suavemente. Si cede apenas, está listo para hoy. Si está duro, dale de dos a cuatro días. Si se hunde con facilidad o se siente hueco, probablemente ya pasó su mejor momento. Otra señal útil es el pequeño pedúnculo de la parte superior: si al retirarlo se ve verde, la pulpa suele estar en buen estado; si se ve café oscuro, puede haber manchas por dentro.
El mango: aroma y tacto antes que color
Con el mango el color engaña más, porque cada variedad tiene su propio tono. Algunos se ven rojizos aunque todavía estén verdes por dentro, y otros permanecen verdosos cuando ya están dulces. Fíjate en el aroma cerca del tallo: un mango maduro huele dulce y afrutado. Al tacto debe ceder ligeramente, parecido a un durazno maduro. Evita los que tienen zonas muy blandas, arrugas profundas o jugo escurriendo, porque están sobremaduros.
Cómo madurarlos en casa
Si compraste fruta firme, déjala a temperatura ambiente, fuera del refrigerador y lejos del sol directo. Para acelerar el proceso, guárdala dentro de una bolsa de papel junto con un plátano o una manzana; estas frutas liberan etileno, un gas natural que ayuda a madurar. Revisa cada día. Una vez que el aguacate o el mango llegan a su punto, pásalos al refrigerador para frenar la maduración y ganar uno o dos días más.
Qué hacer con lo que sobra
Si te sobró medio aguacate, conserva el hueso en la mitad que no usaste, unta unas gotas de limón sobre la pulpa y cúbrelo con plástico pegado a la superficie. El mango picado se puede congelar en una bolsa bien cerrada y usarse después para licuados o aguas frescas. Así aprovechas todo y no tiras nada.
Pídelo a tu gusto
Cuando hagas tu pedido por WhatsApp o en el armador de canasta, anota en las notas si quieres el aguacate “para hoy” o “para dentro de tres días”. Nosotros lo escogemos con ese criterio. Revisa los precios vigentes en las fichas de aguacate y mango.